Es bastante curioso cómo los nervios del primer día de trabajo son algo que nos pasa a todos, sin importar en qué punto de nuestra carrera estemos. Tiene sentido si piensas en el torbellino de incertidumbres con el que nos topamos el primer día.

Esa extraña mezcla de emoción y preocupación, la emoción de un nuevo reto y, por supuesto, todas esas caras nuevas que vas a ver a menudo, sin duda pueden ponerte los nervios de punta.

Pero no tiene por qué ser tan aterrador. 

Con un plan de acción sólido y la actitud adecuada, vas a arrasar en tu primer día. Un consejo: no rechaces una invitación a comer. 

Para ayudarte con eso, tenemos 10 consejos sencillos pero totalmente eficaces para que tu primer día de trabajo sea todo un éxito. 

10 consejos para combatir la ansiedad del «primer día de trabajo»

¿Listo para acabar con los nervios del primer día? Aquí tienes tu plan de batalla: 10 consejos prácticos para dominar tu primer día de trabajo:

  1. Prepara preguntas para entender mejor tu puesto y el entorno.
  2. Llega a tiempo y vístete adecuadamente, ya que eso marca la pauta para el éxito.
  3. Muestra interés por tu equipo presentándote o preguntando por ellos.
  4. Toma nota de cualquier código de acceso, reunión improvisada o nombre que puedas olvidar.
  5. Siente el ambiente observando cómo se comportan tus compañeros y adaptándote a él.
  6. Participa en actividades sociales como ir a por café, salir a comer o eventos después del trabajo.
  7. Deja las bromas arriesgadas para más adelante, hasta que entiendas el humor de la oficina.
  8. Evita los chismes de oficina; es una forma segura de mantenerte profesional y respetuoso.
  9. Apréndete los nombres de todos repitiéndolos en las conversaciones.
  10. No compartas demasiado y establece límites personales para mantener un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida personal.

Suena sencillo, ¿verdad? Ahora, veamos cada consejo más de cerca.

1. Haz preguntas y prepáralas

Para aliviar ese nerviosismo inicial del primer día de trabajo, hay una estrategia muy eficaz para ponerte al día: hacer preguntas. Muchas preguntas. 

Y si no se te ocurre ninguna en ese momento, prepárate algunas.

Plantear tus preguntas directamente ayuda a causar una excelente primera impresión, evita situaciones incómodas en el futuro y te proporciona una orientación clara.

Aquí tienes cinco preguntas concretas que puedes hacer cuando estés nervioso por el primer día de trabajo:

  1. ¿Podrías explicarme cómo es un día típico en mi puesto?
  2. ¿A quién debo contactar si surge algún problema?
  3. ¿Hay alguien en concreto a quien deba conocer esta semana?
  4. ¿Cuál es el lugar habitual para las pausas para el café o las reuniones después del trabajo? 
  5. ¿Hay alguna tarea o proyecto urgente en el que deba centrarme durante mi primera semana?

Tener tus preguntas a mano te dará confianza, disipará cualquier inquietud y te pondrá en el buen camino para un buen comienzo.

2. Llega a tiempo y vístete adecuadamente

Tienes que recordar dos cosas fundamentales para causar una buena impresión el primer día: llegar a tiempo y vestirte adecuadamente. 

Para evitar llegar tarde, planifica tu trayecto con antelación. Calcula tiempo extra por si algo sale mal.

En cuanto a la ropa, vestirte adecuadamente dice mucho de ti antes de que digas una sola palabra. No es necesario «vestirse para impresionar» todos los días, pero un estilo demasiado informal podría no jugar a tu favor.

Así que, en lugar de decirte qué ponerte (porque, ya sabes, a todos nos gustan cosas diferentes), veamos qué no debes ponerte.

Aquí tienes una lista rápida de lo que suele estar prohibido:

  • Chanclas
  • Vaqueros demasiado rotos
  • Tops escotados o cortos
  • Cualquier prenda con logotipos gigantes o eslóganes llamativos
  • Faldas o pantalones cortísimos

Recuerda, en caso de duda, infórmate sobre la cultura de la empresa. Si se trata de un trabajo en una gran empresa, probablemente deberías vestirte un poco más elegante. Si es una startup, puedes ir más informal.

Consejo de experto: Echa un vistazo al perfil de la empresa en las redes sociales para ver si hay fotos de la oficina y fíjate en cómo se viste la gente.

3. Muestra interés por tu equipo

En primer lugar, preséntate como es debido. Es básico, pero muy importante. Basta con un «Hola, soy [tu nombre], encantado de conocerte» informal. Rompe el hielo y pone las cosas en marcha. ¡Pero no te quedes ahí! 

Pregunta a tus nuevos compañeros sobre:

  • Funciones en el equipo
  • El tiempo que llevan en la empresa
  • Su sitio favorito para comer en la zona
  • Consejos para alguien que acaba de llegar a la empresa
  • Sus preferencias en cuanto al café (u otros descansos habituales en la oficina)

Mostrar un interés genuino por tu equipo no solo te hace caer bien, sino que también ayuda a construir relaciones laborales sólidas. 

4. Toma notas

Nuevo trabajo, caras nuevas y un montón de información nueva, ¿verdad? ¡Ese primer día puede parecer una auténtica sobrecarga de información! Y seamos sinceros, nuestro cerebro no está hecho para absorberlo todo de golpe. 

Así que aquí tienes una estrategia ganadora: toma notas. Es a la antigua usanza, pero confía en nosotros, funciona. 

Coge un cuaderno y anota todo, desde códigos de acceso hasta nombres de contactos clave o cualquier procedimiento específico que requiera tu nuevo puesto. 

¿Te ha salido una reunión improvisada? Anótala. ¿Has oído un nombre que sabes que no vas a recordar? Apúntalo. 

No se trata solo de echarle una mano a tu memoria, sino de tener todo bajo control desde el primer momento. Tomar notas no solo es práctico, sino que también le demuestra a tu nuevo equipo que eres entusiasta, organizado y que vas en serio. 

how to tackle “nervous for first day of work” anxiety

5. Siente el ambiente (cuando estés en Roma, haz como los romanos)

Cada lugar de trabajo tiene su propio ritmo y dinámica: algunos están siempre a mil por hora y no hay mucho tiempo para charlar, mientras que a otros les encanta ponerse al día tomando un buen café o echarse unas risas con un vídeo divertido de YouTube.

El truco aquí es observar y aprender

  • Si tus nuevos compañeros son de los que se concentran en silencio y se dedican a hacer su trabajo, haz lo mismo. A nadie le gusta que un novato le saque de su concentración para charlar un rato. 
  • Pero si ves que la gente se toma descansos, se echa unas risas o charla tomando un café, ahí tienes tu oportunidad. Acércate, únete a la conversación y muéstrales tu lado sociable.

Tomarte el tiempo para entender el ambiente de la oficina te ayudará a integrarte perfectamente en tu equipo. En realidad, todo es cuestión de equilibrio. Como se suele decir, «cuando estés en Roma, haz como los romanos»; o, mejor dicho, «cuando estés en la oficina, haz como tus compañeros».

6. Participa en las actividades sociales

La vida en la oficina no se reduce a hojas de cálculo y reuniones, también se trata de forjar relaciones.

Aquí tienes algunos consejos para ayudarte a empezar:

  • Acepta esa invitación para tomar un café o ir a comer. Así conocerás a tu equipo en un ambiente más informal.
  • Únete a un evento después del trabajo o a una salida los viernes por la noche. Son oportunidades estupendas para crear vínculos con tus compañeros.
  • Si fumas y ves que un compañero sale a fumar, plantéate acompañarlo (aunque recuerda que no es el hábito más saludable).

Y, si por casualidad tu primer día de trabajo es en diciembre, mantén la calma y dale una oportunidad a la Navidad en el trabajo.

Ser sociable no significa descuidar tu trabajo; se trata de tender puentes y formar parte de la comunidad. Así que, ¡acepta esas invitaciones y participa!

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7. Evita los chistes arriesgados (aunque sabemos que son los más divertidos)

A todos nos encantan los chistes divertidos para romper el hielo, sobre todo cuando estamos nerviosos por el primer día de trabajo. Pero aquí está la clave: no todos los chistes funcionan en el trabajo, especialmente los arriesgados.

Aunque tus intenciones sean las mejores, nunca sabes realmente qué podría ofender a alguien o provocar sentimientos desagradables. La Generación Z se toma esto muy en serio.

Cuando eres el nuevo, lo mejor es ir sobre seguro hasta que captes de verdad el tono del humor de la oficina. Recuerda, lo último que quieres es un malentendido el primer día.

Sin embargo, aquí tienes una lista de temas que siempre debes evitar:

  • Chistes sobre raza o etnia
  • Religión
  • Chistes sexistas
  • Política
  • Orientación sexual
  • Temas controvertidos como el aborto, el control de armas, etc.

¿En resumen? Ten cuidado con lo que cuentas hasta que te hagas una idea del ambiente que hay. E incluso entonces, evita siempre los temas mencionados. Créenos: ¡una risita respetuosa es mucho mejor que un silencio incómodo!

8. Mantente alejado de los chismes de la oficina

Empezar un nuevo trabajo es como entrar en el plató de una serie de televisión sin fin. Siempre hay algún drama gestándose o alguna historia desarrollándose. Pero aquí va un consejo de experto: mantente alejado de los chismes de la oficina. 

Claro, puede ser tentador enterarte de los entresijos de lo que pasa en la oficina o crear vínculos compartiendo cotilleos. Pero meterte en los chismes de la oficina el primer día no es buena idea.

Así que, si te encuentras en medio de un grupo de cotillas, esto es lo que tienes que hacer:

  • No entres en la conversación: simplemente mantente callado y no preguntes. 
  • Cambia de tema: «¿Alguna recomendación para comer por aquí?».
  • O sé directo: «Prefiero no meterme en los chismes de la oficina».

Al mantenerte al margen de los chismes de la oficina, conservas tu profesionalidad, proteges tu integridad y mantienes un ambiente de trabajo positivo.

Ah, y si alguno de tus nuevos compañeros te llama la atención, echa un vistazo a nuestra guía sobre cómo abordar el romance en la oficina.

9. Apréndete los nombres de todos

La cuestión es esta: los nombres importan, y mucho. Recordar y usar el nombre de alguien es una forma sutil de mostrar respeto y hacer que se sienta valorado. 

Además, nada dice «¡estoy comprometido!» como saludar a tu nuevo compañero, «Dave de contabilidad», usando su nombre real.

Por supuesto, recordar todos esos nombres el primer día puede parecer que te estás preparando para un campeonato de memoria.

Así que aquí tienes algunas estrategias para ayudarte a recordar los nombres de tus compañeros:

  • Repite sus nombres durante la conversación: «¡Encantado de conocerte, Dave!».
  • Asocia sus nombres con algún rasgo distintivo para ayudarte a recordarlos.

Si lo haces bien, no solo te recordarán, ¡sino que además dejarás al equipo muy impresionado!

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10. No compartas demasiado y establece tus límites personales

Nuevo trabajo, nuevos compañeros y, sin duda, un millón de nuevas conversaciones sobre todo lo imaginable. Está muy bien compartir detalles sobre tu vida y tus intereses; de hecho, ¡es genial para crear vínculos con tu nuevo equipo! 

Pero recuerda, hay una línea muy fina entre compartir y compartir demasiado.

Y todos sabemos lo fácil que es compartir demasiado cuando estamos nerviosos por ese primer día de trabajo. Así que mantén tus conversaciones ligeras y no te adentres en tu vida personal o en quejas sobre trabajos anteriores desde el primer momento. A la gente le encanta cotillear, especialmente cuando se trata de ti como nuevo compañero, así que asegúrate de mantenerte profesional.

Esto nos lleva a otro punto crucial: establecer límites personales. Todo el mundo necesita un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida personal, y eso empieza por establecer límites claros.

Así es como puedes establecer los tuyos:

  • Rechaza educadamente si te piden que trabajes fuera de tu horario habitual con frecuencia.
  • Evita añadir a todo el mundo a tus cuentas privadas de redes sociales.
  • Si compartir números de móvil personales no es obligatorio, considera limitarte a la información de contacto del trabajo.

¿Sigues nervioso por tu primer día de trabajo? Por suerte, nuestra experiencia nos dice que tienes al menos toda la primera semana para corregir (o consolidar) esa impresión.

A menos que seas un cachorro de policía, claro, en cuyo caso ya dominas el arte de impresionar a todo el mundo en tu primer día de trabajo.